Una exposición prolongada y continuada en el tiempo a las radiaciones que emite el wi-fi tiene efectos nocivos en la salud. En casi todos los colegios el acceso a internet se hace a través de wi-fi. Se estima que los niños están un mínimo de 6 horas al día expuestos a estas radiaciones, 132 horas al mes, 1.188 horas al año. La Organización para la Defensa de la Salud, la Fundación Vivo Sano y la Fundación para la Salud Geoambiental han lanzado una campaña nacional para retirar el wi-fi de los colegios. Bocos es uno de los pocos abogados especializados en contaminación electromagnética en España, fundador de Juristas Contra el Ruido y profesor de máster en Derecho Ambiental.

 

¿Por qué hay que retirar el wi-fi de los colegios?
Emiten radiaciones electromagnéticas a una potencia muy elevada; las consecuencias son nocivas para todos, pero en especial para los niños, más vulnerables porque están en pleno desarrollo.

 

Inglaterra, Francia y Suecia los están retirando.
Sí, de escuelas, museos, bibliotecas y lugares públicos. La tecnología inalámbrica no está revisada por sanidad ni por ningún organismo que nos pueda decir qué potencia emite y cómo se controla esa emisión.

 

¿Hay estudios?
Existe un informe de acceso público, Bioiniciative, que resume más de 2.000 estudios internacionales. En la resolución del Consejo de Europa de mayo se recogen las conclusiones de este informe: los estudios vinculan la exposición prolongada a radiaciones electromagnéticas con ciertos tumores.

 

Radiaciones malignas, pero necesarias.
Para conectarse existen otros sistemas que permiten disfrutar de internet a través de la red eléctrica.

 

¿Qué dice la OMS?
Ha clasificado oficialmente este tipo de radiaciones como posible cancerígeno.

 

Si sumamos las radiaciones de los wi-fi de un edificio, debemos estar todos fritos.
Mi consejo es utilizar cable. Ya hay estudios que relacionan la hiperactividad, las cefaleas y el mal dormir infantil con estas ondas. ¿Para qué correr riesgos, si existen tecnologías alternativas sin riesgo?

 

Es el progreso.
En todo caso, hay que apagarlo por la noche, es lo mínimo.

 

¿Qué le llevó a dedicarse a estos temas?
Hace doce años, junto a un refugio de perros y gatos, en medio del campo, instalaron una antena de telefonía móvil. Me llamaron porque los animales estaban muy nerviosos, se autolesionaban y querían escapar.

 

¿Ganó el caso?
Sí, no tenían ni permiso. El siguiente caso, hace diez años, fue el del colegio García Quintana de Valladolid, en el que estaba personalmente implicado.

 

¿Sus hijos?
Sí. Hubo cinco casos de leucemia. Cerca del colegio había un edificio plagado de antenas de telefonía en la azotea. Presentamos un escrito al Ayuntamiento explicando que había estudios que vinculaban la leucemia infantil con la radiación electromagnética. Queríamos saber la potencia de esas antenas.

 

El alcalde debió de preocuparse.
Se negó a recibirnos, dijo que éramos "unos padres histéricos". Pusimos una querella criminal por una supuesta prevaricación y contra las operadoras por contaminación ambiental. Ganamos, pero una niña murió.

 

¿Ha ocurrido en otros colegios?
Ahora mismo en un colegio de Pinto, en Madrid, hay varios casos, y en el Dos Hermanas, en Sevilla, hay cuatro casos.

 

Mala solución tienen, si queremos hablar por teléfono.
Se están investigando tecnologías alternativas de telefonía móvil sin microondas en Japón y EE.UU. Mientras, hay que utilizar el móvil con cautela, con el altavoz o con aparatitos que evitan las radiaciones, porque si te lo pones en el cerebro eres tú la antena.

 

Empiezan a aparecer casos de hipersensibilidad a las ondas electromagnéticas.
Y ya hay una sentencia que concede una incapacidad por ello, la Seguridad Social va a pagar a esa persona una pensión de por vida. Es el primer caso, pero me temo que va a haber muchos más.

 

La potencia que emiten estos aparatos ¿está controlada?
España permite 400 microvatios por centímetro cuadrado. Castilla-La Mancha, 0,1 microvatios; Catalunya, 200. En Nueva Zelanda, el nivel permitido es de 0,01, y en Nueva Gales del Sur, Australia, 0,001. Es como decir que en un lugar se puede ir a 200 kilómetros por hora y en otro a 100.000.

 

¿Y no tienen problemas de cobertura?
No. Entonces, ¿por qué someter a la población a tanta potencia si no se necesita? La normativa española no protege en absoluto a los ciudadanos, los niveles son muy altos, y si quisiéramos saber qué cantidad de radiación estamos recibiendo, sólo lo conseguiríamos poniendo una denuncia.

 

Uf.
No existe un sistema de control permanente y fiable que permita a los ciudadanos saber en todo momento las radiaciones a las que están expuestos.

 

Sería necesario.
La contaminación electromagnética se está incrementando a pasos de gigante en muy poco tiempo y no sabemos qué va a pasar, probablemente lo sepamos cuando las consecuencias sean irreversibles. La propia UE está instando a los estados a que reduzcan los niveles. Hoy se estipula que por encima de 0,1 hay peligro de daño sobre la salud.

 

¿Alguna iniciativa ciudadana?
La Universidad Politécnica de Madrid ha ideado un sistema de control permanente y de acceso libre para todos los ciudadanos de Leganés a través de internet y de una pantalla gigante en el Ayuntamiento.

 

¿En qué punto está?
Las operadoras pusieron un recurso, y se dictaminó la suspensión cautelar. Yo defiendo a la federación de vecinos, y hemos recurrido. Esperemos que estos sistemas se generalicen, porque los ciudadanos tenemos derecho a saber.

 

Los humanos somos seres rítmicos. Las estaciones marcan el compás de los 365 días del año, el corazón bombea sangre por las arterias con un intervalo regular y los ritmos circadianos regulan los ciclos de sueño y vigilia. Científicos como José Luis Bardasano, investigador del departamento de Especialidades Médicas de la Universidad de Alcalá, están advirtiendo de las posibles interacciones que las ondas electromagnéticas de los dispositivos electrónicos pueden causar en nuestros ritmos biológicos.
“La encargada de sincronizar los ritmos de sueño-vigilia es la luz, que tiene una pequeña franja del espectro de radiaciones electromagnéticas y es la que pone en hora los ritmos de nuestro propio cuerpo, a través de los relojes biológicos. Cuando los ritmos se descompensan por algún motivo, como las ondas electromagnéticas, aparecen cronopatías que pueden alterar los ritmos celulares, creando serios problemas”, explica el profesor de la Universidad de Alcalá.
Para demostrarlo, el equipo de Bardasano registró las ondas cerebrales de personas oyentes y de pacientes con hipoacusia coclear – sordera- mientras escuchaban una conversación a través del teléfono móvil y comparó estos electroencefalogramas (EEG) con los obtenidos en estado de reposo. Los resultados indican modificaciones en el EEG de los dos grupos objeto de estudio, siendo evidente el incremento de las amplitudes de las ondas alfa y theta. “Esto quiere decir que las ondas electromagnéticas del móvil afectan también el cerebro de una persona que no puede oír. Si estamos al lado de una persona que está teniendo una conversación por teléfono móvil, nos está alterando las ondas cerebrales. Aunque no podamos verlas, las ondas electromagnéticas hacen que nuestro cerebro dé una respuesta”. Éstas y otras conclusiones han sido publicadas en varias revistas científicas y se recogen en el capítulo número cinco del libro Mobile Telephones: Networks, Applications, and Performance(Nova Publishers, 2008). 
“No debemos olvidar que, desde el punto de vista termodinámico, somos sistemas abiertos en un estado de equilibrio dinámico estacionario. De manera constante entra y sale de nuestro organismo materia y energía. Somos seres bioquímicos, pero también biofísicos y la electricidad y el magnetismo nos influye”, apunta el investigador de la Universidad de Alcalá. “Los seres vivos buscan siempre la armonía con la naturaleza y la glándula pineal es quien dirige la orquesta, inspirado siempre por la luz y ayudado por la melatonina, su hormona mensajera. Si se rompe el ritmo de manera continuada se generan trastornos denominados cronopatías”. Por ello José Luis Bardasano indica que “es necesario investigar rigurosamente hasta qué punto nos está ya afectando la radiación electromagnética. En el caso de la telefonía móvil no se ha aplicado de forma correcta el principio de precaución de salud ambiental, en el que lo inventado siempre es culpable”.
Las radiaciones electromagnéticas pueden convertirse en grandes aliados de la salud debido a sus múltiples aplicaciones terapéuticas. Un ejemplo de ello es la soldadura de los huesos con piezoelectricidad- que ocurre de forma natural al caminar, debido a la fricción entre el suelo y los pies- promoviendo de esta forma la regeneración de los osteoblastos. Estas radiaciones también permiten a los médicos mejorar el diagnóstico de diversas patologías gracias a los rayos X, el escáner y la Resonancia Magnético Nuclear (RMN).
El equipo de la UAH ha encontrado una nueva aplicación del electromagnetismo y mitiga los temblores del Parkison con un gorro, que estimula los ganglios basales del cerebro, mediante un campo magnético. “Cuando falla la química en la sinapsis se puede restablecer la comunicación entre las neuronas mediante un campo electromagnético. Hay hipótesis que afirman que, debido a la plasticidad de las neuronas, se pueden crear nuevas conexiones entre estas células. Al existir muchas sinapsis, existe mucha información y la comunicación neuronal se puede activar”, afirma Bardasano.

 

FUENTE: DIARIO DIGITAL UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

¿Qué es eso de la contaminación electromagnética?
Debido al desarrollo tecnológico tan espectacular que desde luego es la base de nuestro progreso y bienestar social, se ha ido incrementando el uso y el abuso de las telecomunicaciones, sin que se hayan hecho estudios paralelos sobre su incidencia en salud pública. Nos estamos encontrando con que existe una contaminación electromagnética, cada vez más creciente que, a medio o largo plazo, puede acarrear trastornos serios sobre nuestra salud. Ya se empiezan a ver cosas extrañas, por ejemplo, la fatiga crónica, también parece ser que la fibromialgia. Empiezan a aparecer enfermedades nuevas que antes no existían. Efectos sobre todo basados en la idiosincrasia de los individuos. Hay personas muy sensibles que pueden desarrollar una hipersensibilidad precisamente alergénica, reconocida por nuestra Organización Mundial de la Salud. Es decir, que hay muchas otras posologías que están surgiendo nuevas, a raíz de la aparición de este exceso de ondas electromagnéticas de todo tipo.

- ¿Cómo pueden influir sobre nuestra salud las ondas electromagnéticas?
Nosotros somos seres bioquímicos, pero también somos seres biofísicos y dentro de la física somos seres bioelectromagnéticos porque las cargas eléctricas en movimiento generan siempre magnetismo. Esa electricidad en nuestro cuerpo se puede ver en un electroencefalograma o electrocardiograma. Producimos ritmos biológicos como el ritmo cardíaco: sístole-diástole. Igual que inspiramos y espiramos. Otro ritmo interesante es el ritmo sueño-vigilia. Más o menos adaptable, pero siempre solemos dormir por la noche, con la ausencia de luz y levantarnos por la mañana. Es un ritmo circadiano que nos conecta con los ritmos de la naturaleza, de traslación y rotación de la Tierra. La encargada de sincronizar ese ritmo es la luz. La luz tiene una pequeña franja del espectro de radiaciones electromagnéticas y es la que pone en hora los ritmos de nuestro propio cuerpo, a través de los relojes biológicos. Cuando los ritmos se descompensan por algún motivo, como las ondas electromagnéticas, aparecen cronopatías que pueden alterar desde los ritmos celulares, los más pequeños, hasta los más importantes, creando serios problemas.

- Hay estudios que declaran que las ondas electromagnéticas inhiben la producción de una hormona esencial ¿Nos lo puede explicar?
Uno de nuestros relojes biológicos es la glándula pineal que está en el centro geométrico del encéfalo, un sitio estratégico y desde tiempo inmemorable formó parte de un tercer ojo. Mientras dormimos, entramos en la obscuridad y nuestras constantes vitales cambian el ritmo. Por la noche se fabrica muchas cosas que no se fabrican durante el día y entre ellas, se fabrica una hormona importante en la glándula pineal que es la melatonina. La melatonina es una sustancia que atraviesa la barrera hematoencefálica, entra a la membrana celular de todas las células. Es un poderoso antioxidante y suelen estar relacionados con el envejecimiento, el cáncer y otra serie de destrucciones de las células. La melatonina destruye aquellos radicales libre y protege a la carga genética. Por alguna razón si hay una ruptura del ritmo luz-obscuridad se produce la citada cronopatía y esto es una falta de dirección. Se crea disarmonía de la maquinaria compleja por la ruptura del ritmo pineal. Si la melatonina falta, aquellas personas que tienen una idiosincrasia, una carga genética de predisposición, tiene una alta probabilidad de desarrollar una neuroplasia. Aquí nace la hipótesis de la melatonina.

- ¿En qué consiste esta hipótesis?

La hipótesis de la melatonina dice que los campos electromagnéticos inhiben la posibilidad de que la glándula pineal actúe y no haya melatonina y si no hay melatonina, puede haber cáncer y entre ellos el de mama. Esta hipótesis pone en relación los campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia y el cáncer de mama. Si hay radiaciones parecidas a la luz, actúan como si fueran luz, aunque no las veamos y son continuas (es lo que los alemanes identificaron como sincronizadores externos adicionales) y resulta que la contaminación electromagnética, cada día más creciente, está actuando como un sincronizador, inhibe la glándula pineal y no se produce melatonina o hay trastornos.

- ¿Cómo es posible que no las veamos y sin embargo sí nos afecten tanto las ondas electromagnéticas?
Auque tú no la veas tu cerebro está respondiendo. Parece imposible pero nuestro grupo lo ha demostrado. Nosotros hicimos un experimento con una persona que escuchaba una conversación con el teléfono móvil y otra persona sorda y sin embargo, comprobamos que existen las mismas alteraciones en el cerebro. Lo que quiere decir que si tú estás al lado de una persona que está teniendo una conversación por el teléfono móvil, te está contaminando tu propio cerebro sin estar interesado en la traducción de estas ondas en sonido.

- ¿Con qué otras enfermedades puede estar ligada la influencia de la telefonía móvil en el cerebro?
En el congreso último de Creta, en octubre de 2006, donde fui presidente del Comité Técnico, me encontré con el profesor Leif Salford, de la Universidad de Lundl (Suecia) que con su equipo experimentó la relación del exceso de ondas electromagnéticas con el alzhéimer. Uso unas ratas a las que expuso a una radiación muy parecida a la del teléfono móvil y las tuvo en esta situación continuadamente. Cuando pudo observar el cerebro de las ratas, se dio cuenta de que las lesiones que se observan son increíbles. Las zonas del cerebro que se ven más afectadas son aquellas donde están los estados emocionales, el hipocampo, y nos encontramos con que el alzhéimer tiene una connotación que es la alteración o la destrucción del hipocampo. Cada vez vemos a más gente relativamente joven que usa el móvil y que empieza a padecer esta enfermedad.

¿Qué medidas habría que tomar ante la contaminación electromagnética?
Se deberían tomar una serie de medidas por parte de la administración y estas medidas son, primero el principio de precaución, es decir, ante la más mínima duda, pero habiendo un cierto bagaje de descubrimientos en contra, tendríamos que adoptar medidas preventivas. Lo que ocurre con la prevención es que es más cara y normalmente, las agencias de salud, son unas agencias muy burocráticas y tardan mucho tiempo en asimilar lo que la ciencia de vanguardia dice. Pongo un ejemplo, el primero que relacionó la causa-efecto del tabaco- cáncer de pulmón, le quitaron las subvenciones y ahora las autoridades sanitarias advierten que el tabaco perjudica la salud, 50 años después. ¿Vamos a esperar otros 50 años 

¿Qué es eso de la contaminación electromagnética?
Debido al desarrollo tecnológico tan espectacular que desde luego es la base de nuestro progreso y bienestar social, se ha ido incrementando el uso y el abuso de las telecomunicaciones, sin que se hayan hecho estudios paralelos sobre su incidencia en salud pública. Nos estamos encontrando con que existe una contaminación electromagnética, cada vez más creciente que, a medio o largo plazo, puede acarrear trastornos serios sobre nuestra salud. Ya se empiezan a ver cosas extrañas, por ejemplo, la fatiga crónica, también parece ser que la fibromialgia. Empiezan a aparecer enfermedades nuevas que antes no existían. Efectos sobre todo basados en la idiosincrasia de los individuos. Hay personas muy sensibles que pueden desarrollar una hipersensibilidad precisamente alergénica, reconocida por nuestra Organización Mundial de la Salud. Es decir, que hay muchas otras posologías que están surgiendo nuevas, a raíz de la aparición de este exceso de ondas electromagnéticas de todo tipo.

¿Cómo pueden influir sobre nuestra salud las ondas electromagnéticas?
Nosotros somos seres bioquímicos, pero también somos seres biofísicos y dentro de la física somos seres bioelectromagnéticos porque las cargas eléctricas en movimiento generan siempre magnetismo. Esa electricidad en nuestro cuerpo se puede ver en un electroencefalograma o electrocardiograma. Producimos ritmos biológicos como el ritmo cardíaco: sístole-diástole. Igual que inspiramos y espiramos. Otro ritmo interesante es el ritmo sueño-vigilia. Más o menos adaptable, pero siempre solemos dormir por la noche, con la ausencia de luz y levantarnos por la mañana. Es un ritmo circadiano que nos conecta con los ritmos de la naturaleza, de traslación y rotación de la Tierra. La encargada de sincronizar ese ritmo es la luz. La luz tiene una pequeña franja del espectro de radiaciones electromagnéticas y es la que pone en hora los ritmos de nuestro propio cuerpo, a través de los relojes biológicos. Cuando los ritmos se descompensan por algún motivo, como las ondas electromagnéticas, aparecen cronopatías que pueden alterar desde los ritmos celulares, los más pequeños, hasta los más importantes, creando serios problemas.

Hay estudios que declaran que las ondas electromagnéticas inhiben la producción de una hormona esencial ¿Nos lo puede explicar?
Uno de nuestros relojes biológicos es la glándula pineal que está en el centro geométrico del encéfalo, un sitio estratégico y desde tiempo inmemorable formó parte de un tercer ojo. Mientras dormimos, entramos en la obscuridad y nuestras constantes vitales cambian el ritmo. Por la noche se fabrica muchas cosas que no se fabrican durante el día y entre ellas, se fabrica una hormona importante en la glándula pineal que es la melatonina. La melatonina es una sustancia que atraviesa la barrera hematoencefálica, entra a la membrana celular de todas las células. Es un poderoso antioxidante y suelen estar relacionados con el envejecimiento, el cáncer y otra serie de destrucciones de las células. La melatonina destruye aquellos radicales libre y protege a la carga genética. Por alguna razón si hay una ruptura del ritmo luz-obscuridad se produce la citada cronopatía y esto es una falta de dirección. Se crea disarmonía de la maquinaria compleja por la ruptura del ritmo pineal. Si la melatonina falta, aquellas personas que tienen una idiosincrasia, una carga genética de predisposición, tiene una alta probabilidad de desarrollar una neuroplasia. Aquí nace la hipótesis de la melatonina.

- ¿En qué consiste esta hipótesis? 

La hipótesis de la melatonina dice que los campos electromagnéticos inhiben la posibilidad de que la glándula pineal actúe y no haya melatonina y si no hay melatonina, puede haber cáncer y entre ellos el de mama. Esta hipótesis pone en relación los campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia y el cáncer de mama. Si hay radiaciones parecidas a la luz, actúan como si fueran luz, aunque no las veamos y son continuas (es lo que los alemanes identificaron como sincronizadores externos adicionales) y resulta que la contaminación electromagnética, cada día más creciente, está actuando como un sincronizador, inhibe la glándula pineal y no se produce melatonina o hay trastornos.

¿Cómo es posible que no las veamos y sin embargo sí nos afecten tanto las ondas electromagnéticas?
Auque tú no la veas tu cerebro está respondiendo. Parece imposible pero nuestro grupo lo ha demostrado. Nosotros hicimos un experimento con una persona que escuchaba una conversación con el teléfono móvil y otra persona sorda y sin embargo, comprobamos que existen las mismas alteraciones en el cerebro. Lo que quiere decir que si tú estás al lado de una persona que está teniendo una conversación por el teléfono móvil, te está contaminando tu propio cerebro sin estar interesado en la traducción de estas ondas en sonido.

¿Con qué otras enfermedades puede estar ligada la influencia de la telefonía móvil en el cerebro?
En el congreso último de Creta, en octubre de 2006, donde fui presidente del Comité Técnico, me encontré con el profesor Leif Salford, de la Universidad de Lundl (Suecia) que con su equipo experimentó la relación del exceso de ondas electromagnéticas con el alzhéimer. Uso unas ratas a las que expuso a una radiación muy parecida a la del teléfono móvil y las tuvo en esta situación continuadamente. Cuando pudo observar el cerebro de las ratas, se dio cuenta de que las lesiones que se observan son increíbles. Las zonas del cerebro que se ven más afectadas son aquellas donde están los estados emocionales, el hipocampo, y nos encontramos con que el alzhéimer tiene una connotación que es la alteración o la destrucción del hipocampo. Cada vez vemos a más gente relativamente joven que usa el móvil y que empieza a padecer esta enfermedad.

¿Qué medidas habría que tomar ante la contaminación electromagnética?
Se deberían tomar una serie de medidas por parte de la administración y estas medidas son, primero el principio de precaución, es decir, ante la más mínima duda, pero habiendo un cierto bagaje de descubrimientos en contra, tendríamos que adoptar medidas preventivas. Lo que ocurre con la prevención es que es más cara y normalmente, las agencias de salud, son unas agencias muy burocráticas y tardan mucho tiempo en asimilar lo que la ciencia de vanguardia dice. Pongo un ejemplo, el primero que relacionó la causa-efecto del tabaco- cáncer de pulmón, le quitaron las subvenciones y ahora las autoridades sanitarias advierten que el tabaco perjudica. la salud, 50 años después. ¿Vamos a esperar otros 50 años ?.

 

¿Qué provoca la contaminación electromagnética?

Los campos electromagnéticos (CEM) de baja frecuencia (50 Hz) se generan alrededor de cualquier equipo eléctrico que esté funcionando en ese momento, sobre todo transformadores (o electrodomésticos que los incorporen), motores y equipos electrónicos (TV, ordenadores, equipos de música, etc.) También provocan contaminación electromagnética las líneas eléctricas de alta tensión y conductores de cualquier instalación eléctrica.
Es decir que en muchas ocasiones no es solamente una línea de alta tensión exterior la que provoca esta radiación sino que también existen elementos de riesgo mucho más cercanos.

¿Porqué nos afectan los campos electromagnéticos?

El organismo humano, igual que el de los otros seres vivos, posee una estructura que funciona gracias a la acción de corrientes eléctricas y magnéticas muy débiles. Por esta razón los campos electromagnéticos de origen artificial pueden llegar a provocar, a medio y largo plazo, graves enfermedades en el cuerpo humano.

La mayoría de los estudios llevados a término concluyen que la exposición continuada a campos electromagnéticos elevados comportan efectos como el cansancio crónico o la aparición de enfermedades diversas como el insomnio, dolores de cabeza frecuentes, pérdida de reflejos, falta de concentración, etc.

Algunos estudios efectuados

El año 1992, el Instituto Karolinska de Estocolmo presentó un informe sobre el efecto de los campos electromagnéticos en las personas. Este estudio se desarrolló entre 1960 y 1985 sobre una población de 436.503 personas expuestas a la radiación electromagnética continuada de una línea de alta tensión. Los estudios llevados a término evidenciaron que determinadas enfermedades se manifestaban a partir de las 200 nT (nanoTeslas), y 10 V/m (a frecuencias de 50 Hz), aumentando considerablemente el nivel de riesgo cuando estos valores aumentaban.

En el desaparecido "Instituto de Bioelectromagnetismo Alonso de Santacruz" de la Universidad de Alcalá de Henares, se llegó a descubrir que el funcionamiento de la glándula pineal se alteraba por efecto de los CEM. Esta glándula segrega la hormona melatonina, que mantiene en forma nuestro sistema inmunitario, y regula el crecimiento de las células del cuerpo. Por ello su alteración repercute en los procesos infecciosos y alergias, así como en el crecimiento anormal de las células en el cáncer.

A principios de 1998 la Organización Mundial de la Salud, inició un estudio a siete años con un presupuesto de 3,3 millones de dólares para investigar los efectos de la exposición ambiental y ocupacional a los campos electromagnéticos.

¿Cuándo y a partir de que valores existe riesgo?

La contaminación electromagnética se considera más peligrosa por la noche, cuando el cuerpo está en reposo y el cuerpo es más vulnerable. También aumenta el riesgo cuando nos encontramos sometidos a situaciones de estrés y agotamiento.
Estas radiaciones se consideran peligrosas a partir de los 2 mili Gauss (200 nano Teslas)

¿Qué podemos hacer contra la contaminación electromagnética?

Sin disponer de instrumentos de medida ya es posible evitar la contaminación electromagnética si tenemos en cuenta algunas pequeñas precauciones como la de alejarnos de elementos eléctricos que se encuentren enchufados.

Uno de los ejemplos más evidentes es el despertador eléctrico, que a causa de la corta distancia a la que se coloca y al transformador que posee emite una elevada radiación sobre las personas. Una radio a pilas no emite ninguna radiación pero cuando se conecta a la red se convierte en un emisor de campos electromagnéticos.

Y una regla muy importante: la distancia es la mejor solución a la radiación. Cuanta mayor sea la distancia de una fuente emisora menor será la radiación que recibamos.

 

Eduardo García

Geobiólogo de la Asociación de Estudios geobiológicos (GEA) i CCA (Calidad de Control Ambiental)

 

Colaborador de enbuenasmanos.com

 

NOVEDAD; COLGANTES CON LOS 7 CHAKRAS DE METAL

NOVEDAD; NUEVOS COLGANTES CON LA PIEDRA STARGATE

gif make
Boletín de noticias